Corregir no es corregir
30 noviembre, 2010

Los alumnos te esperan. Han hecho su examen y quieren saber si ya has corregido. Para ellos, sus papás y los mismos profes corregir equivale a detectar los errores y aciertos de tal forma que pueda darse una nota. Una nota que a lo mejor se suma a otras, para finalmente hacer media (ponderada o no) y finalmente evacuar LA NOTA de la evaluación o el curso.
Los alumnos, pero también los papás y los profes suman, restan, suben y bajan décimas, puntos, redondeos, primas por buena conducta… ¿No se parece a la Bolsa y su desfile de cotizaciones que tiene en vilo a los inversores?

En realidad, eso que llamamos corregir no es tal. Corregir significa modificar, reorientar, enmendar, subsanar, reformar, rehacer, modificar, retocar, reparar, perfeccionar. Pero cuando contamos (con abundantes anotaciones en rojo o no, sobre el examen o prueba o test) aciertos y errores lo único que hacemos es un diagnóstico. Señor alumno, usted tiene una salud de 3,5. Pero no hay indicaciones claras y precisas de tratamiento.
No corregimos sino que calificamos, de ahí que la mayoría de alumnos prescindan de las correcciones sobre su examen para dirigir toda su atención a la nota.

A veces he hecho la prueba.
Profe, ¿ya ha corregido los exámenes? Sí, digo, aquí los traigo. Y los reparto, llenos de correcciones pero sin calificación. Sin nota. Profe, no están corregidos, protestan.
No les interesan las correcciones sino la nota, porque el sistema escolar está fuertemente orientado hacia la titulación. Cumple una función (además de la de guardería) burocrática, por eso la nota es sagrada. Un profesor puede no ir a clase de tanto en tanto (en la pública), explicar mal o sencillamente no explicar, corregir sin criterio, ignorar el proyecto educativo… pero no puede dejar de poner las notas cuando llega la evaluación. No conozco un solo caso en que se haya producido tal rebelión.

Calificamos, no corregimos. De ahí que en las reuniones de evaluación se repitan los tópicos como en un disco rayado. Estudia poco, le faltan hábitos, tiene poca base, no presta atención, se despista. Fórmula universal que sirve para todos los alumnos que van más a o menos mal. Solución genérica que a nada compromete ni genera expectativas de cambio.
A pesar de lo cual, toda la parafernalia que envuelve el proceso de calificación (notas, medias, exámenes, subir nota, recuperación, trabajos, se porta mal, es un maleducado, negativos, amonestaciones…) es la referencia básica de la arquitectura escolar. La nota es su piedra filosofal.