Alumnos abandonados por sus padres
1 diciembre, 2010

¿Qué hace un director? me pregunta mi yerno, y no sé contestarle.
Por ejemplo, ayer:
Me avisan de una niña presa de un ataque de ansiedad, y me voy para allá. Llora, tiembla y no escucha. Una amiga intenta consolarla, y el orientador mira de calmarla. Pregunto y poco a poco me cuenta que tiene problemas, tiene dolores de cabeza desde que tuvo un accidente, está pendiente de un tack… Y llora y tiembla. No conseguimos calmarla. La amiga nos dice que era asmática. ¿Llamamos a tu casa? No, no quiere. Su madre se preocupará. No puede caminar, respira con dificultad. Dice que se ahoga. Un ataque de ansiedad, otro. Porque ha tenido varios a lo largo de este curso y el anterior. Decido avisar a una ambulancia para acompañarla a urgencias, que está media hora a llegar. Los dos técnicos se quedan con ella en una salita y nos dejan fuera. Aprovecho para llamar a la madre. Le explico de la forma menos dramática posible. Pero no puede venir a recoger a la niña. Dice que vive lejos y que no tiene coche, que quiere hablar con ella. Se enfada cuando le digo que no puede. Y así se prolonga la situación como media hora más. La niña, atendida por los enfermeros, nosotros en la escalera esperando, y la madre que llama y llama por teléfono. Al fin consigue hablar con la niña, y las dos se ponen a discutir por teléfono. La madre le dice que coja un bus y vaya a casa, o que nosotros la acompañemos a un hospital. Pero los técnicos de la ambulancia desaconsejan llevarla a urgencias porque es una manera de seguirle el juego a la niña, una vez calmada. Tira y aflojas, ahí está la niña insistiendo en ir a un hospital, y la mamá en que nos hagamos cargo de la hija. Son ya las tres del mediodía. Finalmente un profesor coge un taxi (el instituto paga) para acompañar a la niña a su casa, que se va a regañadientes.
A la mañana siguiente me la encuentro esperando para entrar, la mar de animada. Habla con sus amigos y fuma como si nada.

A la vista de que en la zona donde vive hay dos institutos que permitirían a la madre recogerla en el caso previsible de que se reproduzca una situación como este, consulto al inspector la posibilidad de un traslado. Me contesta que no. Solo puede hacerse a petición de la madre.
Por cierto, recuerdo que esta señora se negó a pagar la matricula. No tengo dinero, dijo.
Y así vamos.

Niños jubilados
19 mayo, 2008

Las clases acaban a las 2 o a las 3 de la tarde. Pero al cabo de media hora muchos de los alumnos y alumnas de ESO pululan frente al Instituto. Les pregunto por qué no se van ya a casa, si sus padres no les castigarán por llegar tarde… En la mayoría de casos, nadie les espera. Hasta las 4 o las 5 o… no hay nadie en casa. Les espera la comida, a veces medio preparada, a veces ni siquiera: algunos de estis chicos de 1º o 2º de ESO se preparan la comida al llegar a su casa. O van a la de algún amigo para almorzar juntos y compartir tiempo y comunicación.

A veces pregunto en clase por el horario doméstico. En algunos grupos de 1º de ESO, más de la mitad de los alumnos están sin ningún mayor que los acompañe, controle o supervise en toda la tarde. Normalmente son hijos de familia monoparental pero también pasa en familias con papá y mamá. Hasta las 7 o las 8 de la noche no hay mamá ni papá ni tío ni abuela en la casa.
Y lo cuentan con naturalidad.
¿Qué haces? Los menos vagabundean por la calle. Los más se enchufan a la tele. Y bastantes hacen largas siestas: vida de jubilado.