También era, es, bullying

De pequeño fui un niño feliz pero maltratado. Sólo que no sabía que reirse de un niño, pegarle a la salida de clase, o marginarlo en las conversaciones eran formas de bullying.
Entonces no sabíamos inglés.

Era feliz porque había demasiadas cosas que me gustaban (el fútbol, leer, dibujar, jugar…) y el cole era una extensión de esta celebración.
O sea que las burlas formaban parte del paisaje, que se parecía al de una geografía franquista sin libertades ni derechos. Esto es lo que tienen las dictaduras: nos hacen propicios a ser víctimas sin apenas notarlo.

El acoso escolar se parece a la violencia de género: dos formas de venganza bruta. ¿Quién habrá dado permiso a los maltratadores, en ambos casos, para golpear?, ¿quién alimenta su desprecio?
Quizás el tratamiento sea el mismo: tolerancia cero.

Anuncios

There are no comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: